martes, 5 de agosto de 2008

Enjoy your trip


Dedicatoria:

A aquellos que están apurados por llegar a alguna parte; y a mí también..

Cuando partas hacia Itaca
pide que el camino sea largo
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas ni a los Lestrigones,
ni a los Cíclopes, ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallaras en el camino,
si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción
que invade tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes
ni al fiero Poseidón encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si no es tu alma que ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
que hayan en tu ruta
con que placer y alegría
arribaras a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
y hazte con hermosas mercancías:
nacar y coral, ámbar y ébano,
y sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva siempre a Itaca en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
Pero no apresures el viaje,
es mejor que dure muchos años y que ya viejo llegues a la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin esperar que Itaca te dé riquezas.
Itaca te brindó tan maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Sabio como te has vuelto, con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significa el viaje.

Konstandinos Kavafis



sábado, 2 de agosto de 2008

Buena compañía

No terminaba de marcar el teléfono de una amiga a la que le pediría que me acompañara a hacer algunas diligencias, cuando me di cuenta que en realidad quería ir sola; y es que hoy es uno de esos días en los que el compromiso y la tolerancia sólo alcanzan para mí. Sí, y es quiero meterme en Entre Libros, esa vieja librería de Los Palos Grandes, y pasar horas allí, indecisa entre tantos títulos y autores, hojeando cuanto ejemplar caiga en mis manos y disfrutando del olor de sus páginas. Luego iré a buscar mis Melissas con calma, medirme todas las que quiera, para terminar comprando la que menos me gustaba al principio, sin tener que dar explicaciones del porqué gasto tanto dinero en un par de zapatos de plástico. Pasaré después por los buhoneros de la Central para buscar en vano Breakfast at Tifanny's, El graduado y las películas de Subiela, a sabiendas que allí no las voy a encontrar. No quiero que nadie me recomiende comprar Kung Fu Panda, La Momia parte VI, y no sé que cosa de Amor en Las Vegas. Y sí, me voy a volver a comprar Amelie, porque la que tengo de tanto verla ya está rayada. Me llegaré hasta la Plaza de los Museos a encontrarme con unos "Payasos hippies chilenos" y me sentaré en la primera fila de su circo de calle, para volver a reírme de cosas tontas y sin sentido. Aprovecharé de comprarle unas artesanías a Gretica y pediré que me las metan en bolsitas impregnadas de incienso para que ella se recuerde de ese olor de Bellas Artes y no el olor a basura que impregna al resto de la zona. Luego me iré con mi cámara a redescubrir Caracas y enamorarme otra vez de esta caótica ciudad, sin que me cuestionen qué voy hacer en la Plaza Oleary tan tarde, ni me recuerden lo peligroso que es el Centro y sus alrededores. Finalmente subiré al mirador de Valle Arriba, me compraré un helado y me sentaré a leer a Murakami -mientras me ensucio  el vestido con el helado que acabo de comprar- con nadie mas que conmigo misma, con mis cavilaciones intermitentes, con el Ávila de fondo, con Caracas por allá abajo luciendo vulnerable, inofensiva y silenciosa. Mientras cierro los ojos y me lo creo.

viernes, 1 de agosto de 2008

Smell like free spirit

Supe que era una etapa superada de mi vida el día que volví a usar ese prerfume y olía sólo a mí, y no a él conmigo; cuando las reminiscencias de ese olor volvieron a ser mañanas cálidas después de un baño de agua tibia y ganas de comerme al mundo. Ese día me dí cuenta que mi perfume de toda la vida no olería más a nostalgías, y que no traería más remembranzas de pérdidas. El vacío en el estómago cada vez que intentaba usarlo desapareció, y yo volví a recuperar una parte de lo que me constituye y me determina; eso que me identifica y que forma parte de mi escencia. Volví a recuperar mi olor y el de mis días. Volvía recuperar aquello que era sólo mío.