martes, 29 de septiembre de 2009

sí, sí, eres entrañable

y esta canción del rey del folk me recuerda a ti, aunque le deba las gracias al Jazz

An' it ain't no use to sit and wonder why, babe
If you don't know by now
When your rooster crows at the break of dawn
Look out your window and I'll be gone
You're the reason I'm trav'lin' on
Don't think twice, it's all right

It ain't no use in turnin' on your light, babe
That light I never knowed
An' it ain't no use in turnin' on your light, babe
I'm on the dark side of the road
Still I wish there was somethin' you would do or say
To try and make me change my mind and stay
We never did too much talkin' anyway
So don't think twice, it's all right




miércoles, 29 de julio de 2009

a lo mejor resulta mejor así

La musa es una sola musa
o es una serpiente de muchas cabezas,
los buscadores de promesas,
la tientan con cerveza,
si se va puede volver, el día menos pensado,
para darle su consuelo, al poeta mal hablado.

La musa se fue, pero siempre hay canción. Te sigo cantando mientras tanto.
Vuelvo en un rato...

miércoles, 15 de julio de 2009

Buscar...

No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.
Alejandra Pizarnick

Amores Perros

desde el momento de su descubrimiento


miércoles, 10 de junio de 2009

martes, 9 de junio de 2009

Ando entretenida

con este otro blog. Al parecer este mes fluyen más las imágenes que las palabras


:)

domingo, 31 de mayo de 2009

Reflexiones de cumpleaños # 30

Mi primer pensamiento del día de hoy  no tuvo nada que ver con las típicas reflexiones que siempre se hacen en cumpleaños que marcan el inicio de una nueva década o de los supuestos nuevos ciclos.

Lo que he hecho con mi vida, mis logros o mis frustraciones. Lo queda aún me queda por hacer, o si he perdido mi valioso tiempo en una carrera o trabajos que no me gustan,fueron ideas que no pasaron por mi mente. 

Mi primer pensamiento del día de hoy fue una canción de Andrés Calamaro. Y lo primero que hice fue bailarla frente al espejo.



Voy a salir a caminar solito,
sentarme en un parque a
fumar un porrito
y mirar a las palomas comer
del pan que la gente les tira.

Yo soy un loco
que se dio cuenta
que el tiempo es muy poco,
yo soy un loco
que se dio cuenta
que el tiempo es muy poco.

sábado, 30 de mayo de 2009

Who would you rather be

The Beatles or The Rolling Stones? 
Oh seriously 
You're gonna make mistakes ,you're young 
Come on baby play me something,  
Like here comes the sun

Carlota decide abrir la ventana

Carlota se levantó hoy un poco desinflada, sin embargo, está decidida a seguir con las resoluciones planteadas en dìas anteriores y reconciliarse un poco con su circunstancia, a pesar de que  siempre le ha parecido que eso de ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío no es de optimistas sino de mediocres.

Toma una bocanada de aire como queriendo inspirar todo el universo y  decreta que hoy será un buen día. Y así comienza aquella mañana, dándole la vuelta a todo aquello que le molestaba un poco. Por ejemplo decide asumir que quedarse sin carro por unos días no tiene que ser una experiencia tan terrible,  por el  contrario, se le ocurre que es  una forma de salir de su rutina, de caminar, de perderse un rato entre la gente y respirar un poco de Caracas y no tanto aire acondicionado. Y eso la emociona. Al fin y al cabo, Carlota es una chica de vicios baratos. 

No sabe muy bien cómo va hacer para irse, esa parte del cambio de rutina no la tiene del todo planeada.  Así que decide salir a caminar a ver si el universo, o quién sabe qué cosa, conspiran para que ella pueda conseguir una forma de llegar a su trabajo. Y no es que ella crea en ese tipo de cosas, las supersticiones le parecen consuelo de tontos,  pero esa mañana decide darles el beneficio de la duda. 

Carlota sale a la calle a ver qué pasa, y para su sorpresa se consigue con un vecino que se ofrece llevarla hasta Altamira. Apenas llega a su destino y se baja del carro, la luz del semáforo cambia a rojo, y  ella aprovecha para cruzar la calle a sus anchas. Al llegar a la siguiente cuadra el semáforo también tiene luz verde para ella. Un remolino de viento la despeina un poco, pero no le da importancia porque esa mañana ella se siente fabulosa. 

Cuando va en su camino hacia la Plaza Altamira  ve un carro que le hace cambio de luces y le toca la corneta.  Era ese viejo “amigo” al que siempre se encuentra cuando ella va pero él viene de regreso. ¿Para dónde vas?-le preguntó, -Gracias, pero creo que no vamos para el mismo lugar- responde ella con más picardía que ironía, a sabiendas de que esa frase traerá reminiscencias de una conversación del pasado. Él suelta una de sus carcajadas contagiosas y ella se asoma dentro del carro para despedirse. Y él acaricia el cabello,  guardándole con delicadeza unos mechones sueltos y desordenados detrás de las orejas, mientras le confiesa que le encantó verla.  Ella no confiesa nada, sólo sonríe, aunque también siente lo mismo, y él le da un beso lleno de ternura en la frente, y eso la hace sentir muy linda.

La señora que reparte el Primera Hora le desea buenos días, y más adelante se encuentra con un billete de 5 bolívares fuertes que viene volando hacia ella. El señor del carrito que la ve dudosa entre abordarlo a él o tomar un taxi, le hace una seña y  le dice que le ha estado guardando un puesto. Ella sube,  y allí está,  un único puesto justo  al lado de la ventana. Sí, ella siempre prefiere ventana que pasillo. Y recordando aquel poema de Benedetti abre la ventana, para que la felicidad le deje de tirar piedritas, se coloca sus audífonos,  selecciona el shuffle y comienza a sonar esa canción que tanto le gusta. Ella no está segura si tiene que ver con su nueva actitud,  pero ese montón de cosas irrelevantes le han hecho sentirse afortunada.  Carlota voltea para ver su reflejo en aquella ventana y  se sonríe a la vez que  se dice en voz baja "wow, soy toda una suertuda".

viernes, 29 de mayo de 2009

El día de mi cumpleaños quiero

una mañana tibia y bonita
que me lleven el desayuno a la cama
un masaje
una invitación a un viaje al fondo del mar
una caja de galleta de limón al chocolate (preferiblemente de havanna)
una caja de crayolas
un cuaderno de hojas blancas
un ramo de tulipanes
una caja de velas con esencia de vainilla
una llamada del extranjero
un caracol de esos en los que se escucha el mar
un dibujo
un libro con una dedicatoria
una tarde bonita
un malbec
una cena al aire libre 
una canción
un baile con los ojos cerrados
sus caritas lindas
muchas risas
un abrazo
un pedazo de cielo
y un beso